Cómo se hizo

Nunca habían trabajado juntos pese a compartir años en el mismo medio informativo. Pero se han desquitado. Desde diciembre de 2012 hasta marzo de 2014, Mondelo y Eliseo García Nieto recorrieron codo con codo más de 60.000 kilómetros en coche, avión y a pie en busca de los últimos asnos de España, animales que a ambos les fascinan y símbolo de un mundo en desaparición. Porque si el burro se extingue, es porque lo hacen sus dueños. Esas mujeres y hombres de quienes viene qué somos.

Persiguiendo el testimonio de ganaderos, pastores, arrieros, labriegos, tratantes de ganado y esquiladores han subido montañas  y andado el Camino de Santiago. Han recorrido pueblos ya desiertos, seguido la estela de rebaños y el surco que el arado abre en la tierra. Han entrado en chabolas y cuarteles, refugios y casas de labranza. Desde Euskadi a Canarias y desde Extremadura a Catalunya, pasando de Galicia a Andalucía vía Asturies y Aragón después de atravesar ambas Castillas.

Para tan ardua misión, la escuela de agencia de noticias en la que aprendieron cada día durante decenios ya les dejó el camino señalado. Sobre todo, para formar equipo. Para un libro en el que fotos y textos tanto montan como montan tanto, el trabajo conjunto era esencial, de modo que el relato fluya como un todo indivisible de imágenes y palabras desde su concepción hasta la imprenta.

Una labor apasionada, recogida en unas 50.000 fotografías y cincuenta horas de entrevistas para dar voz a los vivos y estampa a lo contemplado. Y para prestar oído a quien calla y presencia a lo lejano, cientos de referencias bibliográficas, de la Mitología a la Ciencia, pasando por Historia, Religión, Literatura y Veterinaria, sin dejar de lado salas de cine y teatro ni museos.

Todo ese cúmulo ingente de información se fue destilando durante tres años de trabajo en poco más de quinientas páginas, incluidas doscientas fotografías: Hermano asno.

Lo más obvio para un libro así sería uno de esos formatos apaisados, tan enojosos de leer como de colocar en una estantería. Si Hermano asno llega a usted en un formato manejable, apto para la lectura el transporte público, la cama y hasta el retrete, es gracias a la maquetación ideada por Iván Mezcua, un madrileño con un don artístico multidisciplinar, que ahora aplica a la ilustración y el diseño gráfico, como puede verse en Rodolfo Temperley.

Completa el equipo Luis Arteaga García, otro madrileño de talento polifacético cuyas dotes como fotógrafo y gestor de webs son palpables en la revista musical Everlong Magazine, de la que es cofundador. Además de sus conocimientos en estrategia de redes, Luis ha sabido aportar a los veteranos impulsores de Hermano asno una visión fresca y juvenil, imprescindible para un proyecto con vocación de trascender generaciones.