Las cubiertas resumen “Hermano asno” en dos fotos

Es muy difícil escribir un libro de 560 páginas y aún más resumirlo en dos fotos. Tenemos el orgullo de anunciar que las cubiertas de Hermano asno ya están listas y han superado ese reto.

Las cubiertas diseñadas por Iván Mezcua para el libro publicado por la Diputación de Córdoba se basan en dos imágenes de Mondelo, el reportero gráfico que afrontó con Hermano asno uno de sus mayores desafíos. Tras convertirse en figura del fotoperiodismo captando para Efe algunos de los principales acontecimientos deportivos, sociales y políticos de los últimos decenios, el informador leonés dio un giro copernicano al cambiar la celeridad de la agencia de noticias por el ritmo pausado del borrico. Un animal del que ha logrado un archivo único en el mundo, merced a las más de 50.000 imágenes atesoradas durante año y medio recorriendo España de punta a cabo, de las que dos centenares se recogen en el libro.

Una de esas estampas es la que figura en la contraportada. Esa mano alzada con una quijada de asno como la utilizada por el bíblico Sansón para exterminar filisteos o la que sirvió a Caín para matar a su hermano Abel, como es creencia popular en varios países. Entre ellos España, donde el cainismo se considera rasgo definitorio, corroborado por una tradición fratricida que alcanza su máxima expresión en la Inquisición y, sobre todo, las guerras civiles. En especial la última, que ochenta años después de su estallido aún resuena en la conciencia colectiva.

El cainismo, la opresión, la violencia y la barbarie son un leitmotiv del texto de Hermano asno, redactado por el periodista Eliseo García Nieto, acompañante de Mondelo en su periplo en busca de la esencia del borrico. Suya es la mano que alza la quijada en esta foto tomada en 2013 en Fuives, finca de la comarca barcelonesa del Berguedà que acoge la mayor reserva de asnos catalanes.

Muy distinta es la historia de la foto de portada, retrato de una campesina capturado en un paraje de A Coruña en los años 80. Una instantánea cazada al vuelo, propia de un profesional cuyo instinto de reportero ha sido una constante existencial más allá de la jornada laboral. Siempre que sale a la calle, la cámara está al alcance porque las fotos son liebres que saltan donde nadie espera. Como esta, que cuando la captó en el carrete en blanco y negro jamás podría haber supuesto que acabaría como mascarón de proa de un libro sobre jumentos, treinta años después.

Una foto que homenajea a la mujer rural, gran olvidada entre las olvidadas. Porque las mujeres en España siempre han sido el ejemplo del trabajo invisible y en sordina que hace posible que la vida siga y que en premio recibe ninguneo, desprecio y hasta maltrato. Como el pollino, símbolo de ello.

Y una foto que también inevitablemente, por esa larga guadaña, evoca la estampa de la muerte que a todos nos aguarda en una legua de ese cruce infinito de caminos donde lo eterno y lo fugaz, lo cósmico y lo íntimo, el ser humano y el burro, vamos hollando vidas paralelas.

De todo ello, y de muchísimas más cosas que no pueden ustedes ni imaginarse -nosotros tampoco podíamos, créannos-, habla largo y tendido Hermano asno. Un libro sobre borricos. Nada más. Y nada menos.

Cubiertas del libro "Hermano asno".
Desarrollo de las cubiertas del libro “Hermano asno”.

 

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